Impulsando la excelencia operativa mediante la formación técnica en el tratamiento de agua para el sector de las ciencias de la vida

Ben Harding
por Ben Harding
20-mar-2026
4 minutos de lectura
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    Ben Harding es Director Nacional de Reino Unido y Responsable de Transformación, Estrategia y Cultura para Mobile Water & Integrated Services Europa en Veolia. Con más de 25 años de experiencia en el sector, actualmente lidera una revisión estratégica de las capacidades de formación técnica en toda Europa, con un enfoque especial en el ámbito de las ciencias de la vida. En este artículo, Ben comparte su visión sobre cómo el aprendizaje práctico y experiencial está transformando el desarrollo de capacidades y promoviendo la excelencia operativa en una industria donde la competencia técnica impacta directamente en la calidad del producto y la seguridad del paciente.

    En el tratamiento de agua para las ciencias de la vida, donde la fiabilidad de los sistemas influye directamente en la calidad del producto y la seguridad del paciente, la capacidad técnica no es solo una ventaja: es una necesidad. A través del trabajo de revisión de las capacidades de formación técnica en Europa, ha podido comprobar de primera mano cómo el enfoque adecuado de formación puede transformar el rendimiento operativo. En el centro de este esfuerzo se encuentra el Centro de Excelencia de Ciencias de la Vida de Veolia, una instalación diseñada para cerrar la brecha entre el conocimiento teórico y la competencia operativa en entornos reales.

    El desafío es claro: es imprescindible garantizar que las capacidades de formación respondan a las necesidades cambiantes de los clientes y al entorno regulatorio cada vez más complejo en el que operan. Esto implica ir más allá de los enfoques tradicionales y crear algo verdaderamente diferencial.


    Crear solucionadores de problemas, no solo operadores de sistemas 
    La visión del Centro de Excelencia de Ciencias de la Vida va más allá de la formación tradicional. No se trata simplemente de enseñar cómo funcionan los sistemas, sino de formar profesionales capaces de anticipar desafíos, optimizar el rendimiento e impulsar la mejora continua. Cada participante debe salir no solo con conocimientos, sino con la confianza y la competencia necesarias para mejorar de inmediato las operaciones de tratamiento de agua de sus clientes.

    Este enfoque responde a tres brechas críticas identificadas en el sector: la jubilación de profesionales con experiencia que se llevan consigo el conocimiento acumulado, unos requisitos regulatorios cada vez más complejos y el rápido avance tecnológico. El Centro permite capturar y compartir conocimiento experto mediante programas estructurados, integrar el cumplimiento normativo en cada módulo y ofrecer instalaciones de vanguardia alineadas con las tecnologías más recientes.s.

    El aprendizaje práctico como base
    La formación tradicional en aula suele generar una desconexión entre aprender y hacer. Aquí se ha invertido ese modelo, situando la experiencia práctica como base, no como complemento. Las instalaciones cuentan con sistemas operativos a escala real donde los participantes trabajan en escenarios realistas: resolución de incidencias reales, ejecución de tareas de mantenimiento y toma de decisiones operativas en tiempo real. La teoría está presente en todo momento, pero el aprendizaje se fundamenta en la práctica. Este enfoque mejora de forma significativa tanto la retención como la aplicación de conocimientos.

    Este enfoque experiencial es fundamental porque los sistemas de tratamiento de agua en ciencias de la vida son dinámicos, interconectados y no admiten errores. No es posible comprender realmente el comportamiento de un sistema, identificar señales tempranas de alerta o desarrollar instinto para la resolución de problemas únicamente a partir de un manual o una presentación. La práctica permite reconocer cómo es el funcionamiento normal —cómo se ve, cómo suena, incluso cómo se percibe—. Cuando surge un problema en las instalaciones de un cliente, esa base práctica facilita respuestas más rápidas y seguras.

    En un sector donde la calidad del agua impacta directamente en la calidad del producto y la seguridad del paciente, esta capacidad no es negociable.

    Tres factores que impulsan el impacto
    ¿Qué hace que la experiencia formativa en el Centro sea especialmente relevante para ingenieros, operadores y equipos técnicos? Destacan tres factores:

    Relevancia: Cada ejercicio refleja desafíos reales a los que se enfrentan los participantes en su día a día. Los escenarios están diseñados para introducir la complejidad de las operaciones reales: no solo el funcionamiento ideal de los sistemas, sino también la resolución de problemas, el análisis de causa raíz y la toma de decisiones bajo limitaciones realistas.
    Inmersión: Trabajar con equipos reales en condiciones realistas desarrolla una intuición que la formación en aula no puede replicar. Además, se incorporan estudios de casos basados en incidentes reales del sector, ayudando a conectar los principios teóricos con consecuencias tangibles.
    Aprendizaje entre pares: El modelo por cohortes crea una comunidad de profesionales de distintos equipos y países, fomentando el intercambio de conocimiento y el networking más allá de la propia formación.

    Desarrollo de capacidades a largo plazo
    El impacto del Centro va más allá del conocimiento de sistemas concretos. Se centra en el desarrollo de competencias clave: pensamiento crítico, metodologías de resolución de problemas y mentalidad de mejora continua. Aunque la formación se realiza sobre tecnologías específicas, los principios y enfoques subyacentes son aplicables de forma transversal.

    Se ofrecen itinerarios formativos progresivos, desde niveles básicos hasta avanzados y especializados, así como programas de “formación de formadores” que refuerzan la capacidad interna. El objetivo es crear equipos autosuficientes capaces de adaptarse a la evolución tecnológica y regulatoria.

    De hecho, los clientes han reportado mejoras medibles en múltiples áreas:

    • Reducción de paradas no planificadas gracias a un mejor mantenimiento preventivo y a una resolución más rápida de incidencias.
    • Mayor eficiencia operativa mediante la optimización del rendimiento de los sistemas.
    • Incremento de la confianza de los equipos para gestionar situaciones complejas de forma autónoma, reduciendo la dependencia de soporte externo y acelerando los tiempos de respuesta.

    Prepararse para el futuro
    De cara a los próximos 5 a 10 años, varias competencias serán esenciales en el tratamiento de agua para las ciencias de la vida

    La alfabetización digital será clave: comprensión de análisis de datos, patrones de mantenimiento predictivo y sistemas de control automatizados. La experiencia en sostenibilidad será cada vez más crítica, a medida que las organizaciones equilibran los requisitos de calidad del agua con la responsabilidad ambiental. Por último, el ritmo de cambio tecnológico y regulatorio convierte el aprendizaje continuo en una competencia esencial, no opcional.

    Elevando los estándares del sector
    El Centro de Excelencia de Ciencias de la Vida de Veolia cumple una doble función: centro de formación y espacio de demostración tecnológica orientado a clientes y al sector. Existe una participación activa en grupos de trabajo y en el desarrollo de estándares, asegurando que la formación no solo refleje, sino que también impulse las mejores prácticas.

    La colaboración con clientes, integradores y asociaciones sectoriales permite anticiparse a nuevas exigencias. Al formar profesionales de todo el sector, se contribuye a crear un lenguaje común y una base compartida de competencias que eleva el estándar de la industria en su conjunto. A través del liderazgo de pensamiento, foros técnicos e intercambio de conocimiento, el impacto va mucho más allá de las aulas.

    La formación como inversión estratégica
    Si hay un mensaje clave, es este: la formación no es un coste, es una inversión estratégica en excelencia operativa, mitigación de riesgos y ventaja competitiva. En el tratamiento de agua para las ciencias de la vida, donde están en juego la calidad del producto, la seguridad del paciente y el cumplimiento normativo, la cuestión no es si se puede invertir en formación, sino si se puede permitir no hacerlo.

    Las organizaciones más exitosas reconocen que las personas son su activo más valioso, y que desarrollar sus capacidades genera retornos que superan ampliamente la inversión. En el Centro de Excelencia de Ciencias de la Vida de Veolia existe un firme compromiso con maximizar ese impacto, fortaleciendo la capacidad técnica que impulsa la fiabilidad, el cumplimiento y la excelencia operativa en el sector de las ciencias de la vida.

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